libertad o pobreza

LIBERTAD O POBREZA

  • By:Ignacio Blanco
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Socio mayoritario y director de la firma de abogados y economistas inin venture capital & restructuring. Miembro del Ilustre Colegios de Abogado de Gijón y de los Colegios de Economistas de Asturias, Valladolid y Burgos, es miembro también del Registro de Economistas Forenses y Miembro de la Junta Directiva de la Federación Asturiana de Empresarios. Es Socio Fundador de El Club de los Viernes. Está Licenciado en Dirección y Administración de Empresas por la Universidad de Oviedo, Licenciado en Derecho por la UNED, y Posgrado en Finanzas por la University of Wisconsin.

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Free Market Road Show Gijón 25/3/2017

 

“El libre mercado, el capitalismo y la globalización, han sacado más personas de la pobreza que todas las religiones y ongs juntas que hayan existido nunca en al historia de la humanidad”

“Vivimos en una sociedad que hace la norma de la excepción”

“Que los ciudadanos lleguen a cuestionar la obviedad es el mayor logro intelectual de las políticas de la izquierda radical”

Vincular pene y masculinidad hoy es un acto revolucionario, en una sociedad que considera atentatoria contra la libertad de expresión la ley mordaza, pero se sienta a comer palomitas cuando se revientan violentamente actos en la universidad

“Los europeos somos como niños malcriados. La UE representa el 7% de la población mundial, el 25% de al riqueza y 50% del gato social en el mundo.”

[Presentación CDV, Ignacio Blanco, Comentario a Javier Neira y al participante de Podemos]

  1. LA LIBERTAD
  2. POBREZA Y RIQUEZA RELATIVA
  3. RESULTADOS DE AL LIBERTAD
  4. AMENAZAS DE LA LIBERTAD

Cuando Javier Jové me invitó a participar en el panel que FMRS concedía a los organizadores, pensé que el contenido del mismo tenía que huir de cuestiones complejas que tanto nos gusta discutir a los liberales, y centrarme en la base y beneficios que la libertad nos aporta a todos. Y que mayor beneficio que la ausencia de pobreza.

Los liberales debemos centrar nuestros esfuerzos en destacar lo obvio, porque nuestra sociedad actual huye de lo obvio para hacer norma de la excepción. Hemos vivido recientemente un episodio Orwelliano, con el asunto del autobús de los penes y las vaginas.

No podemos permitirnos el lujo de que se cuestione lo obvio, es una batalla por la ideas de primera magnitud en la que la izquierda y hasta la derecha política, cuestionan las bases de nuestra sociedad. Si la sociedad llega a aceptar que los niños tienen vagina y las niñas tienen pene, sin plantearse conflicto intelectual alguno, más allá de las excepciones que puedan existir, cualquier realidad de nuestra sociedad podrá ser puesta en cuestión, y esto es precisamente lo que pretenden algunos partidos de la izquierda radical.

Hoy me gustaría tratar el concepto de libertad, tal y como la entendemos los liberales, peor antes me gustaría que habláramos brevemente sobre pobreza y de desigualdad, para tratar como la Libertad y el capitalismo, el libre mercado, ha sido el bálsamo que ha supuesto el mayor progreso social de la historia a través de estructuras políticas y económicos no extractivas, para finalmente apuntar a loa absolutistas parlamentos occidentales como el mayor peligro que amenaza la libertad y el desarrollo económico que los occidentales llevamos experimentando tanto tiempo y que los países el vías de desarrollo empiezan a conocer, para beneficio de millones de personas.

Es extraño comprobar cómo los reiterados fracasos de las políticas colectivistas no han evitado que nuevamente los amantes de la libertad debamos enfrentar la nueva ola comunista que busca una imposición igualitaria forzada, propia de una concepción social dictatorial. Como se utiliza la palabra Libertad para darle la vuelta y acabar significando lo contrario de lo que representa.

LA LIBERTAD DE LOS LIBERALES

Considero que Bruno Leoni, en su breve libro La Libertad y La Ley[1], es quién mejor describe el concepto de libertad, cuyo uso inadecuado ha resultado en que se haya perdido su  significado.

La nueva política pretende imponernos un concepto de libertad como ausencia de necesidades económicas, típico de la socialdemocracia o el comunismo, centradas en la satisfacción de necesidades, la primera mediante redistribución y el segundo mediante la propiedad pública de los recursos.

La libertad que defiende Leoni, es la libertad política entendida como ausencia de coacciones. Estos dos conceptos, la libertad entendida como ausencia de necesidades y la libertad política, entendida, como ausencia de coacciones, son incompatibles, pues la cobertura de necesidades de unos no puede cubrirse sin la imposición de obligaciones a otros, lo que sólo se logra mediante la coacción, cuando los obligados no participan voluntariamente de las cargas que se les imponen.

La libertad como ausencia de necesidades, no nos considera iguales a todos, considera que hay una serie de personas obligadas a cubrir las necesidades de otras. Así pues, hay personas que disfrutan de una mayor dignidad a ojos de esta nueva política, una dignidad que descansa en la su derecho a que otros les sustenten, con independencia de si los obligados lo desean o no, por la vía de la coacción.

Y estas necesidades cuya cobertura se pretende, no son necesidades básicas, abarcan todo tipo de coberturas, sin limitación o seguimiento alguno, como las Salarios Sociales, y otros, incluso el recientemente descubierto derecho a la satisfacción sexual gratuita.

Esta libertad de necesidades descansa sobre un reconocimiento universal de todo tipo de derechos, sin referencia alguna a las obligaciones o responsabilidades de aquellos que todo lo soportan.

Entendiendo la libertad como ausencia de coacciones ¿Quién es más libre en su relación laboral, el trabajador o el empresario?

 

POBREZA

La UE representa el 7% de la población mundial, el 25% de al riqueza y 50% del gato social en el mundo.

El libre mercado vinculado a la globalización, ha permitido que en los últimos 25 años haya salido tanta gente de la pobreza —3.300 millones de personas— como en toda nuestra historia previa a 1990.

En occidente hemos trivializado la pobreza real, usando su imagen para redefinir un nuevo concepto de pobreza que viene definida por la riqueza relativa, o lo que es lo mismo, la desigualdad, algo consustancial al ser humano, a la naturaleza.

Nuestras sociedades han evolucionado tanto en tan poco tiempo que hemos perdido perspectiva. En las sociedades occidentales de hoy vivimos tan bien, en términos generales, siempre hay excepciones, que hemos olvidado que la libertad económica es la que nos ha permitido el progreso que hemos disfrutado y que ahora empiezan a disfrutar otros países. Somos egoístas, pretendemos ahora con políticas proteccionistas tanto, en Europa como EEUU, con los aranceles, la PAC, la eliminación de los tratados de libre comercio, el ataque a la globalización, coartar el desarrollo económico de países que han descubierto el progreso en al libertad, cuando el resultado de esta medidas es que no lograran detener el avance de lso más pobres y si acelerara nuestro declive.

Según el Pew Research Center, el 95% de los vietnamitas, el 76% de los chinos, el 74% de los nigerianos o el 72% de los indios consideran que la mayoría de personas prosperan gracias a los mercados libres; en cambio, sólo el 60% de los franceses, el 57% de los italianos, el 47% de los griegos o el 45% de los españoles comparten semejante afirmación[2].

702 millones de personas viven en condición de extrema pobreza en el mundo, lo que representa el 9,6% de la población mundial, según el informe ‘Global Monitoring Report’, elaborado conjuntamente por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. El Banco Mundial considera que se encuentran en la situación más vulnerable quienes subsisten con menos de 1,90 dólares al día (1,6 euros) o 60 dólares mensuales. En 1990 esta situación afectaba al 37% de la población mundial, 1.900 millones de personas. En 25 años se ha reducido el porcentaje en un 27,4%. Es la primera vez en la historia de la humanidad que menos del 10% de la población del mundo se encuentra en situación de extrema pobreza. Esto es, el 90% de la población (6.600 millones) habrían escapado

Los últimos 25 años son, con mucha diferencia, el período en el que más centenares de millones de personas han superado las más graves cotas de miseria. En 1990, el 37% de la población mundial vivía en una situación de pobreza extrema: por consiguiente, sólo 3.300 millones de personas vivían fuera de la misma. En 2015, ese porcentaje se ha reducido al 9,6% y el número de personas fuera de la pobreza extrema se ha duplicado hasta 6.600 millones. En otras palabras, en los últimos 25 años ha salido tanta gente de la pobreza —3.300 millones de personas— como en toda nuestra historia previa a 1990.” (Juan Ramón Rallo 2015[3])

La pobreza desaparece del mundo, gracias a la libertad, al capitalismo y a la globalización. Un capitalismo que ha reducido la pobreza a nivel mundial en un 80% desde 1970, como bien apunta Barak Obama, enmendando al Papa Francisco, cuando dijo que “lo que demuestra la historia y la estadística es que el capitalismo ha reducido el hambre y la pobreza a través del salto tecnológico iniciado en la revolución industrial”.

DESIGUALDAD

Desigualdad, o riqueza relativa, no es pobreza.

El mal moderno para la socialdemocracia y el neocomunismo, es la desigualdad, la riqueza relativa. Ya he comentado lo mucho que ha avanzado económicamente el mundo en los últimos 25 años y debemos recordar que el crecimiento de la población mundial se produce a partir de de 1820, fecha hasta la cual la mayor parte de la población vivía en la más absoluta pobreza, o lo que es lo mismo, ausencia de riqueza.

El 1.820 la renta percápita mundial era de 1.130 dólares anuales, frente a los 12.400 en 2010[4], mientras que la población era entonces de 1.050 millones de personas para rebasar hoy los 7.000 millones[5]. Si en 1.820 hubieran decidido repartir lo que había en lugar de crear las condiciones para generar más riqueza hoy estaríamos viviendo con 161,43 dólares al año. Y todo ello en un escenario de grandes innovaciones técnicas que en lugar de destruir trabajo, otro mantra de la nueva izquierda, ha posibilitado un crecimiento sin precedente de la riqueza y el empleo en el mundo. Los robots no acabarán con el empleo.

Organizaciones como Cáritas, Intermon Oxfan, o el propio Papa Francisco (“el liberalismo mata”) han atacado la libertad económica, liberalismo, por la vía de imputarle la desigualdad, la riqueza relativa, que enarbolan como el mal del siglo XXI, cuando vivimos en el planeta menos desigual que ha existido, pese a que nosotros, niñatos occidentales suframos porque el vecino tienen mejor casa, coche o teléfono que nosotros, o come filete todos los días y nosotros una vez a al semana.

La desigualdad no está creciendo en la mayoría de países industrializados y, de hecho, en agregado se ha reducido para el periodo 2008 y 2013. En concreto, de los 20 países industrializados analizados por la OCDE, en ocho ha caído la desigualdad desde 2008, en seis se ha mantenido y en otros seis ha aumentado, disminuyendo el índice Gini conjunto de 32 a 31,8. Con respecto a 1993, el índice aumenta, pero menos de un punto.” (Juan Ramón Rallo 2016[6])

 

La desigualdad o la riqueza relativa, no es pobreza absoluta, tal y como la entiende el European Antipoverty Network cuando dice, que la pobreza es una situación o forma de vida que surge como producto de la imposibilidad de acceso o carencia de los recursos para satisfacer las necesidades físicas y psíquicas básicas humanas que inciden en un desgaste del nivel y calidad de vida de las personas.[7]

Es esta pobreza la que resulta problemática, y no la pobreza o riqueza relativa, que según esta red europea se da cuando no se tiene el nivel de ingresos necesarios para satisfacer todas o parte de las necesidades básicas de acuerdo a los criterios de un determinado tiempo y sociedad (por debajo del 60% de la mediana de los ingresos de la población), que es lo que aparece en todas las estadísticas como población en riesgo de pobreza.

La población en riesgo de pobreza es un indicador relativo que mide desigualdad. No mide pobreza absoluta, sino cuántas personas tienen ingresos bajos en relación al conjunto de la población. Así, en la Encuesta de Condiciones de Vida de 2015 (y teniendo en cuenta los ingresos de 2014) la tasa de riesgo de pobreza se situó en el 22,1% de la población residente en España (una de cada cinco personas), frente al 22,2% registrado el año anterior (una reducción del 0,1%)[8].

La Encuesta recoge que, en 2015, el umbral de riesgo de pobreza para los hogares de una persona (calculado con los datos de ingresos de 2014) se situó en 8.011 euros, un 0,6% más que el estimado en el año anterior. En hogares compuestos por dos adultos y dos menores de 14 años, dicho umbral fue de 16.823 euros.

Otra medida utilizada es el de pobreza severa, esto es, cuando ciertos estándares mínimos de vida, tales como nutrición, salud y vivienda, no pueden ser alcanzados (por debajo del 30% de la mediana de los ingresos de la población). 3,2 millones de personas viven en situación de pobreza severa en España, es decir, por debajo del umbral del 30% de la mediana de la renta (332 euros mensuales para el hogar de una sola persona). Este debe ser el objetivo a batir y no la mera redistribución de rentas que debe ayudar exclusivamente a lo que más lo necesitan, sin convertirse en una carpa que todo lo cubra.

Existen otros indicadores que combinan el aspecto monetario con el material como el AROPE.[9]

OCDE y el FMI han reconocido que existe una correlación negativa entre desigualdad y crecimiento económico, de forma que la desigualdad extrema perjudica el desarrollo económico de una sociedad. Este es el principio al que se agarran los grupos de izquierdas y religiosos para imponer sus políticas redistributivas.

El análisis de los datos de los anteriores informes revela que «[…] un incremento del índice Gini de 10 puntos reduce el crecimiento medio anual entre un 0,11% y un 0,14% anual. Huelga decir que un aumento de la desigualdad de 10 puntos en el índice Gini sería algo extremadamente extraño en cualquier país occidental: recordemos que el incremento máximo de la desigualdad vivido en España a lo largo de la crisis ha sido de 2,8 puntos. Por consiguiente, aun cuando exista una relación negativa entre crecimiento y desigualdad, esta correlación es del todo irrelevante.

[…]Por un lado, si separamos entre desigualdad gestada en la parte baja de la distribución de la renta (desigualdad por aumento de la pobreza) y desigualdad gestada en la parte alta de la distribución de la renta (desigualdad por aumento de la riqueza), comprobaremos que sólo la primera está relacionada negativamente con el crecimiento, mientras que la segunda desigualdad está vinculada positivamente con el mismo (Voitchovsky 2005). Por otro lado, si separamos entre desigualdad en los países subdesarrollados y los países desarrollados, descubriremos que la desigualdad sólo está negativamente relacionada con el crecimiento en los países subdesarrollados, no en los desarrollados, donde incluso puede llegar a tener ciertos efectos positivos (Kolev y Niehues 2016).

En definitiva, lo que lastra realmente el crecimiento económico no es la desigualdad per se, sino aquella desigualdad que exterioriza situaciones de pobreza que impiden a una parte de la población acceder a una buena formación y a unos buenos cuidados sanitarios y que, por tanto, merman su capacidad de desarrollo personal y profesional. La desigualdad derivada de que un conjunto de personas se enriquezcan muy significativamente merced a su trabajo duro, a su asunción de riesgos, a su innovación tecnológica, a su inversión en modelos de negocio generadores de valor —y no a los privilegios políticos— no daña en absoluto el crecimiento económico: al contrario, lo impulsa (Castells-Quintana y Royuela 2017).” (Juan Ramón Rallo, 2016)[10]

El problema no es la desigualdad, el problema es la pobreza, y la aplicación de medidas que permitan la mejora de rentas de los más desfavorecidos, como hemos constatado con la evolución humana desde 1820. Desposeer a los más ricos, que lo sean por su contribución social, en lugar de por prebendas políticas, abocaría a empeorar la situación de los más desfavorecidos.

LIBERTAD O PROBREZA

Una herramienta a disposición de todos y que todos aquí seguramente conozcamos es el Índice de Libertad Económica que publica anualmente The Heritage Foundation[11].

Es la plasmación empírica más relevante de los efectos de la libertad política, sobre el bienestar social. Como comentaba al inicio no debemos olvidarnos de centrar nuestros esfuerzos en cuestiones obvias aunque nos resulten tediosas y aburridas.

El informe acredita que mayor libertad económica, se traduce mayor crecimiento económico, mayores ingresos per cápita, mejor salud, mejor educación, mayor protección del medio ambiente, mayor reducción de la pobreza y mayor bienestar en general.

Países más libres: Hong Kong, Singapur, Nueva Zelanda, Suiza, Austalia, Canada

Países menos libres con calificación: Corea del Norte, Cuba, Venezuela, Zimbabue, Turkmenistán

En otros estudios, resultan países con gran igualdad económica Albania, Bielorrusia, Irak, Kazajistán, Kosovo, Moldavia, Tayikistán o Ucrania, pero bastante más pobres que la desigual Singapur[12].

Las economías libres o mayormente libres, disfrutan de ingresos que representan más del doble de los niveles promedio del resto de países y más de cuatro veces el nivel de ingresos de las economías reprimidas (55.633$, 42.480$, 20.188$, 6.532$, 9.025$).

Dentro de una misma región las diferencias con muy notables: Más libres en Europa 44.353$, frente a menos libres 16.465$.

Intensidad de la pobreza 0.07 frente a 0.22 de los países mayormente controlados y reprimidos. Disfrutan además los países libres de un mayor índice de Seguridad Alimentaria Global y Gobernanza Democrática de la Unidad de Inteligencia del The Economist o un mayor desempeño medioambiental según el índice elaborado por la Universidad de Yale.

La mayor libertad económica lleva a una mayor democratización inclusiva, con una mejora del progreso social y mayores facilidades de escalar socialmente.

Al tiempo que la economía global se ha ido encaminando hacia una mayor libertad económica durante las dos últimas décadas, el PIB mundial se ha incrementado en torno al 80% y el índice de pobreza mundial se ha reducido a la mitad, sacando así de la pobreza a cientos de millones de personas.

Son muchos los ejemplos históricos, recomiendo la lectura de Acemoglu y Robinson[13] o de Bruce Bueno de Mesquita y Alastair Smith[14], sobre cómo los países que desarrollan mayores cotas de bienestar para sus ciudadanos son aquellas economías inclusivas, basadas en la libertad, la igualdad de oportunidades y las instituciones políticas que garanticen la ausencia de estructuras extractivas.

El caso más espectacular de ratificación de la libertad como instrumento de creación de riqueza es la Alemania de postguerra de la Segunda Guerra Mundial[15]. Ludwig Erhard, Director General de Economía de las Zonas de ocupación estadounidense y británica, inicia el 20/6/1948 la reforma monetaria y económica, que supuso un cambio abrupto de una economía planificada con intervenciones estatales ilimitadas a una economía de mercado y libre empresa. Fue ministro de economía (1949-1964) y canciller (1966-1969) de la República Federal Alemana.

Erhard era un intelectual liberal, creía en la iniciativa privada, en la libertad entendida como ausencia de coacciones sobre todo por parte de las administración pública, desconfiaba del Estado omnipotente, que había llevado a la catástrofe a su país, veía en el mercado y en la competencia el motor del progreso económico. Así se dio el milagro alemán y así surgió la economía social de mercado. Bienestar para todos y bienestar a través de la competencia.

La base de sus políticas fue la eliminación de los controles de precios y la intervención estatal que mantenía un pequeño estrato de clase alta sin necesidad alguna y un gran estrato social carente de todo; potenciar la competencia como mejor forma de asignación de recursos y la estabilidad monetaria.

Con estas políticas el país más devastado de Europa, se convirtió en una potencial mundial en el plazo de una década, con tasas de crecimiento anual del 8%. Mientras la Alemania Federal despegaba económicamente, las zonas ocupadas por los rusos y franceses, se estancaban con políticas intervencionistas, que llevaron, en el caso de la Alemania Oriental a someter a todos sus ciudadanos, a un encierro de por vida y a vivir en condiciones netamente inferiores en lo económico y lo social, a la zona oriental hasta su desaparición en 1989.

DEMOCRACIA Y LEY: EL GRAN PELIGRO DE LA IBERTAD EN OCCIDENTE

La regla de la mayoría no fue algo aceptado como positivo siempre, la regla común en el origen de los sistemas de decisión colectiva fue la regla de la unanimidad. La democracia surge en la edad media en Gran Bretaña. Las tribus germánicas exigían la unanimidad para conformar la voluntad común. Incluso los canonistas defendían a las minorías y en las cuestiones de fe no podían decidirse por mayoría.

La interpretación de la voluntad común por la vía de la regla mayoritaria no es voluntad común, pues obviamente parte del común será obligado a actuar contra sus deseos.

En la gran Bretaña del 1221 existía la regla de “ningún impuesto sin representante” (ningún impuesto sin que lo acepte el afectado).

La Ley a través del principio democrático es el principal responsable de la restricción de nuestras libertades. Como liberal, soy amante del respeto a la ley y a las normas, pero no tal y como han derivado desde sistema romano o anglosajón del comon law, al actual sistema constitucionalista donde sólo lo decidido de un parlamento en el que deciden 176 personas.

Se ha perdido la libertad de los operadores jurídicos, sustituyendo unas pocas normas generales, que eran interpretadas por jurisconsultos o jueces, sobre la base de las necesidades diarias de millones de personas por la decisión, incluso sin demanda social, de unas pocas personas que regulan hasta lo más mínimo de nuestras vidas, incluso sin que exista una clara demanda social.

Desde el principio al final de su historia, que abarca más de un milenio, los poderes legislativos romanos aprobaron y sancionaron escasamente medio centenar de decretos aplicables a las relaciones privadas entre individuos. (Leoni 1963)[16]

El jurista romano, científico, que emitía reglas jurídicas sobre el estudio de casos que se le sometían aportaba una seguridad jurídica y estabilidad legal que no tenemos hoy en nuestros países, donde puede usted acostarse una noche y levantarse con un cambio normativo arbitrario que altere su forma de vida.

Los liberales nos hemos centrado mucho en el análisis de los efectos de la libertad en la economía y en el respeto de la propiedad privada, como sustento del desarrollo del resto de libertades y derechos sociales, pero no nos hemos parado a meditar los efectos que la deriva constitucionalista, que expulsa la libertad del sistema decisional jurídico y resulta en que la ley, en lugar de determinada por miles de operadores del sistema (abogados, fiscales, jueces, clientes…) en su pugna constante, es determinada por un número reducidísimo de personas que en ocasiones no responde ni a las demandas sociales del momento.

Hemos convertido el sistema político en una estructura de dominación pública, en su sistema parlamentario absolutista, en la que unos pocos decisores tienen todo el poder de imponer su voluntad a toda la población. El tipo de estructuras contra las que luchaba el anarquismo y hoy enfrenta el posanarquismo[17]. De hecho, los parlamentos actuales son la mayor estructura de dominación que ha creado el ser humano, con poder de decisión sobre todo y todos.

Como órgano capaz de coacción legal, el parlamento se ha convertido en el principal responsable de la restricción de la libertad, en su afán hiperregulador, sustentado en la norma mayoritaria de la democracia actual.

Como dijeron, Tocqueville y Lord Acton, la libertad individual y la democracia pueden hacerse incompatibles siempre que las mayorías sean intolerantes o las minorías sean rebeldes y en todo caso siempre que existan en la sociedad elementos irreconciliables. ¿Os suena de algo esto?.

Ningún sistema representativo basado en elecciones puede funcionar bien mientras las elecciones se hagan con objeto de alcanzar decisiones de grupo mediante la regla de la mayoría o cualquier otra norma cuyo efecto sea coartar al individuo del lado perdedor del electorado (Leoni 1961).

El origen de los problemas de la libertad reside en la implantación del sistema democrático tal y como se entiende actualmente, un sistema de imposición numérica en el que una parte de la población impone su visión a la otra que ha de someterse o asumir las sanciones que se le impongan.

Apuntaba Roussau la solución, volviendo a los orígenes de los proceso de formación de la voluntad común, refiriendo que los sistema mayoritarios debieran estar basados en la unanimidad, al menos en lo que respecta a la aceptación de la regla de la mayoría, si es que han de reflejar al voluntad común.

La Democracia actual se ha configurado como el poder hegemónico de los números, como la imposición a una minoría que prefiere someterse antes de sufrir peores consecuencias. Es lo que hace el ladrón o el chantajista, te obliga a comportarte de determinada forma a cambio de evitar consecuencias peores.

La Libertad Política, entendida como ausencia de coacciones, la libertad de los liberales, no requiere de democracia, la libertad, entendida como ausencia de necesidades económicas, requiere de coacciones de mayorías o minorías rebeldes sobre otros individuos. Los sistemas basado en la libertad individual pueden subsistir sin sistema legal o jurídico (Leoni 1961), tal y como expone Benson[18]. En cambio los sistemas socialistas no pueden existir sin ayuda de la legislación para imponer coactivamente sus decisiones.

Sólo la coacción, la ley, tal y como la entendemos hoy, puede generar desajustes permanentes en el mercado y por lo tanto destruir riqueza, sólo la ley puede provocar que alguien haga lo que no le interesa, por ejemplo suministrar luz por debajo del coste de producción, con las terribles consecuencia de desabastecimiento que esto provoca.

Toda regulación de precios lleva a desabastecimiento, es una regla general de la económica miles de veces contrastada y que aun genera dudas a la mayoría de políticos actuales[19].

Von Mises tras leer a Leoni, lo tuvo claro cuando compara el mercado económico y el electoral. Refiere Mises que “[…] el voto del dólar nunca queda anulado. En el mercado el individuo nunca queda en situación de tener que contentarse con ser miembro de una minoría disidente. Siempre tiene alternativas. En el voto político es o todo o nada, si pierdes te sometes a la coacción. Se exige al individuo que gaste todos sus ingresos en un solo bien”.

El votante elige pero si pierde tiene que aceptar lo que previamente rechazó. La votación se convierte en coacción.

La introducción de los códigos se produce en Europa a finales del siglo XVIII y principios del XIX, hoy se promulgan más de 700.000 páginas de legislación sólo en España.

Aquellos que reclaman el nacionalismo como solución a sus problemas creen que crear más cámaras legislativas es su salvación, cuando son los principales responsables de la coacción individual a través de la regla de la mayoría y la restricción de nuestras libertades. La solución está con acabar con el sistema de producción legal actual.

[1] Bruno Leoni, La Libertad y la Ley, p 145, Unidad Editorial 2010

[2] http://juanramonrallo.com/2015/10/el-mundo-escapa-de-la-pobreza/

[3] http://juanramonrallo.com/2015/10/el-mundo-escapa-de-la-pobreza/

[4] http://www.ggdc.net/maddison/maddison-project/data.htm

[5] Luis Garicano, El Dilema de España, Ed. Península Atalaya, 2013

[6] http://blogs.elconfidencial.com/economia/laissez-faire/2016-10-07/hurra-menos-pobreza-y-menos-desigualdad-en-el-mundo_1271725/

[7] http://www.eapn.es/dp.php?id=1

[8] http://www.ine.es/prensa/np969.pdf

[9] La Estrategia EU2020 puso en marcha un indicador específico, denominado AROPE (At-Risk-Of Poverty and Exclusion), o tasa de riesgo de pobreza y exclusión social. Como está armonizado a nivel europeo, permite comparar entre países. El indicador complementa la medición de la pobreza, basada en lo monetario, con aspectos de exclusión, combinando factores de renta (pobreza relativa), privación material severa y baja intensidad del trabajo.

[10] http://blog.juanramonrallo.com/2017/03/06/perjudica-la-desigualdad-al-crecimiento-economico/

[11] http://www.heritage.org/index/pdf/2016/book/Highlights_Spanish.pdf

[12] http://blogs.elconfidencial.com/economia/laissez-faire/2017-03-15/desigualdad-no-es-pobreza_1348399/

[13] Por qué fracasan los países, Daron Acemoglu y James A. Robinson, Deusto, 2012.

[14] El  Manuel del dictador, Burce Bueno de Mesquita y Alastair Smith, Mayo 2013, Edicion Digital Ediciones Siruela, S.A.

[15] Bienestar Para Todos, Ludwig Erhard, Unidad Editorial, 2010.

[16] Bruno Leoni, “La elaboración del derecho y de la economía”, Freedom School de Colorado Springs, Conferencia, 1963

[17] Tomás Ibañez, Anarquismo es movimiento. Anarquismo, postanarquismo y neoanarquismo, Virus Editorial, 2014.

[18] Bruce J. Benson, Justicia Sin Estado, Unión Editorial, SA, 2000.

[19] Robert Schuettinger y Eamonn F. Butler, “4000 AÑOS DE PRECIOS Y SALARIOS: Como no combatir la inflación”, Ed. Atlántida, 1979. Ed. Pdf  http://esflspain.org/wp-content/uploads/2015/09/4000-anos-de-controles-de-precios-y-salarios.pdf

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